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14 de marzo de 2013

Hay personas que llevan los talones resecos y agrietados por años, sin saber que hay solución a este problema. Si este es tu caso esta entrada es para ti.

Todas cuidamos nuestras manos y les dedicamos una atención especial, pero los pies son los grandes olvidados, y al final los resultados se notan. 

 La piel del talón es fuerte  porque soporta toda la carga del cuerpo. Las células de la epidermis, que es la capa más superficial de la piel,  se renuevan completamente en un periodo de 48 días, y nosotros podemos ayudar a este proceso natural.

 ¿Qué cómo? Toma nota. Cómprate una buena lima de pies o una Piedra Pómez. Lima tus talones, (sin pasarte porque es el primer día) y a continuación aplícate una buena crema hidratante.  Repite esta operación durante varios días hasta que tus talones estén libres, poco a poco, de células muertas. Y a partir de ese momento aplícate cada noche, aquí la constancia es importantísima,  la crema hidratante.  A parte de esto, una vez al  mes  pásate la lima por  los talones para ayudar a la defoliación natural.

Yo para hidratar los talones recomiendo una crema hecha a base de aceite de oliva y cera de abeja, pero si no la puedes conseguir, puedes utilizar cualquier otra buena crema hidratante. Los resultados son sorprendentes, de tal manera que, si eres constante, los talones resecos y agrietados serán para ti sólo un recuerdo del pasado. 

Lo ideal para cuidar nuestros pies sería que todas las noches,  antes de ir a dormir,  los dejáramos descansar, sumergiéndolos en agua tibia jabonosa, limpiándolos con una esponja suave y luego los secáramos cuidadosamente, también entre los dedos, para evitar todo problema de humedad;  posteriormente les diéramos un masaje con una buena crema hidratante, (tampoco la aplicaríamos entre los dedos por la misma razón).

No hay duda que siguiendo estos consejos tendremos unos talones preciosos

Hasta la próxima ¡Salud!

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06 de abril de 2009

Normalmente no nos fijamos en los pies, por tenerlos casi siempre tapados por el calzado, pero la verdad es que son muy bonitos.

Nunca se me olvidará con cuanta pasión y admiración un profesor mío nos decía que los pies son una auténtica obra maestra de ingeniería y que son capaces de aguantar en tan poca superficie todo el peso, llevándonos de un lugar a otro perfectamente.

Todo nuestro cuerpo se apoya en un triangulo que se compone: por detrás, por el calcáneo y por delante, por la cabeza del primer y quinto metatarsiano.

Al andar, en un primer movimiento, descargamos todo el peso, apoyándonos en la parte posterior, el calcáneo o talón que es un hueso muy fuerte especialmente diseñado para esto. Y en un segundo movimiento, el de impulso del cuerpo hacia delante, nos apoyamos una línea imaginaria que pasa por la cabeza del primer metatarsiano, (dedo gordo del pie), y la del quinto (dedo pequeño).

Al andar hacemos inconscientemente estos dos movimientos, primero el de descarga y luego el de impulso. Esto se ve muy bien si andamos descalzos o con un zapato de tacón bajo.

¿Pero qué ocurre si nos ponemos unos zapatos de tacones altos? Que esta dinámica se altera completamente, y estos dos movimientos quedan prácticamente reducidos a uno, concentrándose ambos en la parte delantera del pie, en la cabeza del primer metatarsiano, que al no estar diseñado para aguantar tanto peso se deforma ocasionando un hallux valgus o juanete. Posteriormente con el roce del calzado, que además suele ser de punta estrecha, su sinovial puede inflamarse, ocasionando gran dolor y malestar.

¿Qué podemos hacer para fortalecer nuestra salud?
Comprar zapatos de tacón bajo( de dos o tres centímetros), de puntera amplia, flexibles, y fabricados con buenos materiales. Nuestros pies nos lo agradecerán a cada paso que demos.

Este tipo de zapatos no tiene que estar reñido ni con la moda, ni con la belleza, pero si que están muy aliados con nuestro bienestar corporal.

Hasta la próxima ¡Salud!

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