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17 de diciembre de 2013

Cuesta creer que al invierno se le pueda dar  la bienvenida, pero tiene muchas cosas buenas que aportarnos. Como por ejemplo la nieve– año de nieves año de bienes- que  nutre en profundidad los campos y protege de los rigores del hielo y la escarcha.

Lo que más me gusta del invierno es que es en esta época se da el solsticio de invierno, y cada día tiene un poco más de luz que el anterior ¡esto me encanta!

Entre las enfermedades típicas de esta época están los catarros y  constipados. Para enfrentarlos con éxito podemos disminuir al máximo el azúcar y aumentar el consumo de cítricos, como  naranjas y  mandarinas, que justo  en este momento están en todo su auge.

En el campo las faenas importantes ya están todas hechas  por lo que es el tiempo de hacer labores caseras. Se podría decir que si fuéramos acompasados con la naturaleza, este sería nuestro periodo de vacaciones,  descansando  y  recuperando  el sueño perdido. De hecho muchos animales aprovechan esta estación para “Invernar” dándose un reparador sueñecito.

Pero en el invierno todavía hay mucho que hacer, como lo demuestra la recogida de la aceituna, de donde saldrá entre otras cosas el preciadísimo aceite de oliva. Y esto es como en la propia vida. Si pudiéramos comparar  las estaciones de la naturaleza con las estaciones de la vida, a  la primavera le correspondería la niñez y  la adolescencia;  al verano la juventud; al otoño la madurez; y al invierno la vejez. Pero que nadie se engañe en el “invierno” todavía  hay cosas importantes que hacer.

Yo creo que estas comparaciones son muy acertadas y el invierno refleja muy bien las características de la vejez, donde  el vigor y la fuerza  ya han desaparecido para dejar paso a otros valores  más de introspección. Un tiempo para disfrutar de los resultados  de toda una vida, de “invernar” de recapacitar, antes de enfrentarnos a lo que viene al final del  recorrido vital: “la muerte”. Pero para los que creemos en Jesús todo tiene remedio hasta la muerte, y es verdad, porque después del invierno viene el resurgir de la hermosa  primavera.

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08 de agosto de 2013

Ya que estamos en pleno agosto me gustaría dedicar un a entrega a la estación en la que nos encontramos.

Si algo caracteriza al verano es el sol, que nos da luz y calor a raudales, los días son muy largos,  permitiendo  muchas horas de actividad.

Actualmente el verano se asocia a vacaciones, descanso, desconexión del trabajo rutinario. Los afortunados que pueden se van de viaje, hay personas que “veranean” en la playa,  otras en la montaña, y otras e los más recónditos lugares a lo largo y ancho de toda la tierra.

Pero no siempre fue así. Cuando el ser humano estaba ligado a la tierra y sus tareas, el verano era la época del año de más trabajo.

Así, por ejemplo, era  la época del esquileo de las ovejas. Además con el brote estival de hierba las vacas daban leche, y había que hacer mantequilla  y queso con los que disfrutar de leche en el  invierno.

El verano también lleva aparejado el inicio de la cosecha,  empezando por la del heno para alimentar a los animales, siguiendo con  la de la cebada y terminando con la del trigo,  que representa  la culminación del año agrícola, de ahí el dicho: “Pasó la siega, terminó el verano”.  Después viene  la trilla en la que se separa  el grano de la paja.

El verano también es la época en la que se recogen las frutas, las bayas silvestres y en algunos lugares empieza la vendimia con la recolección de las uvas y la elaboración del vino.

Como podemos ver el verano no era una época de descansar, sino todo lo contrario, en todo caso se podía pensar en el descanso en los meses de invierno,  en los que una vez acabadas todas las tares, se podía disfrutar de los resultados de las faenas de todo el año. Pero la continua separación  del hombre de la tierra, ha hecho que todo esto quede distante para muchísimas personas en la actualidad.

Pero bueno,  no está de más saber de dónde venimos porque siempre podremos aprender algo.

Hasta la próxima ¡Salud!

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20 de junio de 2013

A nadie se le escapa que Escocia es un país precioso,  en muchas zonas  es todavía aun paraíso natural. Este año es el “Year of Natural Scotland”, y ojeando una propaganda suya he visto un anuncio que me ha gustado muchísimo, es  totalmente “saludable”,  me ha parecido tan hermoso que  he querido compartirlo con todos vosotros.  Si lo leéis detenidamente veréis que no tiene desperdicio.

Os dejo con el anuncio.

 ¡Ayúdenos a lograr que Escocia siga siendo especial!

Dondequiera que vamos y hagamos lo que hagamos, tenemos un impacto: asegúrese de que sea positivo.

Estas 5 sugerencias pueden ayudarlo a proteger el medio ambiente de Escocia y apoyar a nuestras comunidades. Muchas gracias.

  • 1. Reduzca. Vuelva a usar. Recicle.
  • 2. Coma comida local, compre productos locales, vea lugares locales.
  • 3. ¡Relájese. Apague la luz. Ahorre energía!
  • 4. Bájese de su coche
  • 5. Vuélvase loco por la naturaleza.

 

Pasos pequeños… grandes impactos

www.visitscotland.com/natural2013

www.snh.gov.uk

Aunque el anuncio se refiere a Escocia estos consejos son tan saludables que se pueden aplicar a cualquiera que sea nuestro lugar de residencia. De seguro que si se pusieran en práctica, nuestras comunidades estarían más cuidadas y saludables y nuestra salud saldría beneficiada.

Hasta la próxima ¡Salud!

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05 de junio de 2013

El otro fin de semana estuve en un encuentro de médicos, que se celebró en un enclave  precioso. El edificio que lo albergaba estaba rodeado de jardines y zonas verdes, las aulas tenían grandes cristaleras donde se podía ver la luz del día y la naturaleza del exterior, como si de un cuadro precioso se tratase, no había ruido de coches; en fin todo un ambiente natural, que te hacía sentir sumamente relajada.

Esto me anima a hablaros del “efecto espacio verde”

Según un estudio publicado en la revista Psychological Science, los parques,  jardines  y espacios verdes de las zonas urbanas ayudan a mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas. A esta conclusión ha llegado el Doctor Matthew White y su equipo de la Universidad de Exeter, Reino Unido,  tras estudiar durante 18 años a unas 5000 familias.

Los individuos estudiados declararon haber sentido menos angustia  mental y mayor satisfacción  de vida cuando estaban viviendo en áreas más verdes.

El Doctor M. White, que es psicólogo medioambiental, dice que descubrieron que vivir en una urbe con niveles relativamente altos de espacios verdes puede tener un impacto significativamente positivo en el bienestar de las personas.

Esto es muy útil a la hora de elaborar los planes urbanísticos de las ciudades, para tener en cuenta la necesidad de dejar espacios libres para dedicarlos a zonas verdes.

Poder estar al aire libre en espacios verdes, como parques y jardines, es una buena manera de mitigar el estrés que producen las grandes ciudades. ¿Y esto cómo se traslada a ti y a mí?

Por lo pronto me anima a salir de casa en busca de ese espacio verde que me  espera;  a contemplar con más detenimiento los árboles y demás plantas verdes que me rodean;  en fin a disfrutar de esos retazos de la naturaleza que nos ofrecen los parque s y jardines, para obtener todo su efecto saludable. Al fin y al cabo el primer hábitat diseñado para el ser humano fue un huerto en  Edén. Por algo será  ¿verdad?

Hasta la próxima ¡Salud!

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19 de junio de 2012

Quiero dedicarte esta entrada a ti primavera, ahora que casi ya estás apunto de irte,  para decirte que eres preciosa.

Aunque en ti meteorológicamente hablando, puede haber de todo: lluvias, tormentas, frío, calor;  este año has sido especialmente benigna y te he disfrutado mucho.

Nos has brindado un clima suave,  en el que daba gusto estar.  Me has proporcionado el cantar de las aves, con el que me despertaba muchas mañanas, como suave “despertador natural”.   Las flores en toda su belleza, el olor de su fragancia pronto en la mañana. Y sobre todo, nos has dado la luz,  esa luz solar que está en todo su apogeo, desplegando las mayores horas de luminosidad de todo el año.

Para nuestros antepasados que vivían en  y del campo, esas muchas  horas de luminosidad les eran muy útiles porque en esta época  aumentaba el trabajo en el campo,  con la siega de los diferentes cereales. A nosotros, sus descendientes,  que ya no vivimos directamente del campo nos sigue viniendo bien, porque nos confiere vitalidad, nos despierta las defensas.

 Es un tiempo de revivir en todos los aspectos: la naturaleza, el espíritu…Toda la simbología de la fiesta de Pésaj- la pascua- que indefectiblemente cae en la primera luna nueva de la primavera lo resume a la perfección. La esperanza de una nueva vida se ofrece por doquier.

Si no fuera porque  estas fechas, están asociadas para muchos con “las alergias primaverales“,  sería un tiempo perfecto. Pero también tengo que decir en tú favor que no eres tú la culpable,  sino algo extraño a ti que ha venido a complicarnos la vida, “la contaminación”. Se cree que las partículas diesel al unirse a los pólenes son los que hacen que estos se conviertan en alergénicos, causando los problemas propios de las alergias.¡¡¡ Pólenes siempre los ha habido desde que el mundo es mundo y el problema de las alergias es  relativamente reciente !!!

Bueno mi querida primavera, cuando ya te hayas ido y venga tu compañero el verano,  con sus calores;  te echaré de menos.  Pero en fin cada estación tiene su encanto y hay que disfrutar de todos ellos.

Hasta la próxiama ¡Salud!

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22 de marzo de 2010

Cuando el invierno aun no ha terminado y todavía se tienen que padecer sus rigores, de repente, entre tanto frío, entre tanto árbol pelado, aparece la silueta florecida del almendro.
La preciosidad de sus pequeñas flores, el color delicado de las mismas, el que aparecen incluso antes que sus hojas, todo esto hace de la floración del almendro un precioso espectáculo de la naturaleza.
Cuando estamos cansados de la dureza del invierno y nuestros ojos ya están hartos de ver tanto árbol sin hojas, la floración del almendro nos anticipa la primavera.
Con sus flores la naturaleza nos dice que los rigores del invierno no van a durar para siempre, que hay una primavera que, aunque todavía no ha llegado, algún día llegará. Sus flores, realmente, nos anticipan una época mejor.

Y podemos tomar su ejemplo para llevarlo a nuestra vida cotidiana.
Cuando las cosas se ven oscuras, necesitamos una promesa de que no siempre va a ser así; necesitamos un consuelo; necesitamos una esperanza a la que asirnos; necesitamos un ancla para el alma.
Dios, en la Biblia, nos dice que todo esto podemos encontrarlo en Jesús.
Como el almendro, Jesús, que dicho sea de paso murió y resucitó en primavera,
nos brinda esa esperanza de que se puede salir de los rigores del invierno, de que “otra estación” mucho más benigna y florida es posible y que él la anticipa.
Y es que la esperanza es necesaria para todo, incluso para disfrutar de una buena salud. Una esperanza, correctamente fundada, da visión, alegría, coraje para la lucha, paciencia para aguantar mientras tanto.
Aún en los rigores del invierno, podemos anticipar, si es que queremos, que no siempre esto va a ser así, que algo mejor queda por venir.

Cuando veo la belleza del almendro en flor, la esperanza de una futura primavera
florece en mi.

Hasta la próxima ¡Salud!

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17 de septiembre de 2009

El otoño ya está haciendo acto de presencia por estas latitudes. Ya han aparecido las primeras nubes, las primeras lluvias y los primeros frescos.
El otoño es la preparación activa para el mal tiempo que se avecina.
Es el tiempo de la cosecha, de llenar graneros y de hacer provisiones.
El tiempo en el que baja la sabia de los árboles, y en el que se puede hacer acopio de leña antes de que se humedezca la madera.
Es la época de las migraciones de las aves en busca de calor.
De los paseos por el campo, que tanto relajarán nuestros nervios, para disfrutar de los preciosos colores de las hojas antes que estas caigan.
Es la última exhuberancia de las dalias y de muchas otras flores que se apresuran a crecer antes de las heladas
El otoño tiene tanta belleza…………

Y una de ella está en los alimentos propios de esta estación.
Cuando por primera vez después de casi un año sin verlos, podemos volver a contemplarlos y saborearlos, es un momento de gran alegría, tanto que en el judaísmo hay una bendición especial “Shehejiyanu”, en la que se bendice a Dios en gratitud por habernos permitido llegar hasta esta ocasión. Esto nos hace más conscientes del regalo que supone la vida.
Algunos de los productos de temporada con los que podremos fortalecer nuestra salud son:

· Uvas
· Higos: Su temporada es muy corta termina en octubre
· Los dátiles
· Las manzanas.
· Las peras
· Los caquis: Tómalos maduros para que no tengan sabor áspero
· Las granadas
· Las chirimoyas
· Los cítricos: Las mandarinas, las naranjas, los pomelos, las limas.
· Las coles en todas sus variedades: repollos, berzas, lombardas, coliflores, coles de Bruselas…
· Las berenjenas
· Las calabazas
· Los boniatos, batatas…..
· Las setas
· Los frutos secos: Castañas, nueces, avellanas y almendras

Alimentos más energéticos, y formas de prepararlos mas elaboradas, que aportarán a nuestro organismo el calor necesario para defenderse de los fríos venideros.

Hasta la próxima ¡Salud!

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06 de agosto de 2009

En el hemisferio norte el 22 de junio, fecha del solsticio de verano, marca los días más luminosos de todo el año: ¡¡ 15 las horas de luz ¡!
Desde entonces el sol sale cada día un minuto más tarde y se pone un minuto antes, para pasar de las 15 horas de luz a las 9 que habrá en el 22 de diciembre, fecha del solsticio de invierno. Y desde esta fecha hará lo contrario: Saldrá un minuto antes y se pondrá un minuto después para ir ganando luz. ¿qué os parece? ¡ a mí me parece precioso!.
Que esas seis horas se vayan ganando o perdiendo de manera tan delicada y pausada para no crear en nosotros grandes cambios ni alteraciones, me parece el reflejo de la maestría absoluta del diseñador de todo esto.
Y así se van sucediendo las estaciones. Las cuatro tienen cosa preciosas, en todos los ámbitos y para los cinco sentidos. No sólo es las diferentes horas de luz, sino también los distintos alimentos que cada una nos ofrece, ¡a cada cual más apetitoso!, y los diversos espectáculos maravillosos que la naturaleza brinda: ¿a quién no le gusta ver los colores ocres de los árboles en otoño, o el explotar de las flores en primavera, los campos segados en el verano, o las nevadas en invierno?

Y lo que fortalece la salud es ir con las estaciones, no en su contra. Se trata , por ejemplo, como decía en la anterior entrega, de acompasar nuestras horas de sueño a la luminosidad del sol en cada época del año. También se trata de comer preferentemente los alimentos de época, en su época, porque los productos naturales ofrecen en cada tiempo aquello que más necesitamos en ese momento. También cada estación brinda la oportunidad de hacer tareas propias, cada una con su encanto peculiar; el adaptar nuestros hábitos a esto, hará que tengamos una vida más armoniosa, tanto con la naturaleza como con nosotros mismos, y repercutirá muy positivamente en nuestro bienestar.
Hasta la próxima ¡salud!

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26 de junio de 2009

¿A quién no le gusta el sol? Su presencia supone vida, alegría.

· Tiene efecto antidepresivo y euforizante.
· Lo necesitamos para activar la formación de la vitamina D, necesaria para la construcción de los huesos. ( A este respecto quiero decir que con la cantidad de sol que se toma en la cara y en las manos, durante 30-60 minutos al día, es suficiente)
· Es beneficioso para algunas patologías como la psoriasis y el acné.
· Ejerce un efecto de limpieza sobre la ropa que se deja secar a su influjo, y en las habitaciones que se ventilan dejando entrar sus rayos luminosos.
· Hace crecer las plantas que después nos van a dar el oxígeno que necesitamos para respirar, y muchas más cosas que quizás ni siquiera somos capaces de imaginar.
Pero dado su fuerza y poder, hay que tratarlo con mucho respeto.

Nuestra piel tiene una herramienta natural para defendernos del sol, se llama melanina, es una sustancia que secretamos a medida que nos vamos exponiendo a él, haciendo que nuestra piel se oscurezca.

Desde antaño las personas han sabido aprovecharse de sus efectos beneficiosos y a protegerse de los dañinos: utilizando ropas que les protegieran, sombreros, etc.
No saliendo a exponerse al sol en las horas más calientes (entre las doce y las cuatro del mediodía), en este intervalo de tiempo tanto los animales como las personas sesteaban. Saliendo a disfrutar de él a la fresca, pronto en la mañana o ya a la caída de la tarde.

Pero en los tiempos que corren estas sabias pautas se han ido perdiendo, y la gente se expone a él sin los debidos cuidados.

Todas conocemos, o podemos conocer, los consejos para tomar el sol, no los voy a repetir, pero quiero dejar con una frase para la reflexión; no es mía, es del servicio de dermatología de un prestigioso hospital español, pero la suscribo, ¿y tú? :
“La exposición solar que sea innecesaria y evitable (el clásico “baño de sol”), mejor evitarla”.

Hasta la próxima ¡Salud!.

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