Archivos con la etiqueta: Dieta mediterránea

23 de noviembre de 2010

¡¡¡Felicidades, la dieta mediterránea ha sido declarada por la UNESCO patrimonio cultural inmaterial de la humanidad!!! Se lo merece y podemos estar todos de fiesta.
El reconocimiento que supone dicho premio llevará acarreado la protección de este legado cultural que es algo más que una mera dieta para ser una forma de vida (la palabra dieta viene de la palabra griega diaita que quiere decir modo de vida)
Actualmente la globalización y el ritmo vertiginoso que impone esta sociedad son las principales amenazas a la dieta mediterránea, pero merece la pena conocer esta dieta y el modo de vida que representa, para podernos deleitar con ella, porque cada día son más los estudios que dicen que es buena para prevenir múltiples enfermedades por ejemplo: enfermedades oculares, cardiovasculares, el infarto de miocardio, la arteriosclerosis el cáncer, la depresión, el Alzheimer, la diabetes, la obesidad etc., etc.
Y no importa que no vivas en un país de la rivera mediterránea, allá donde vivas puedes incorporar sus principios culinarios y vitales.
A nosotros los que vivimos en un país mediterráneo nos toca, no sólo disfrutar de ella, sino luchar para que se conserve y se transmita a las generaciones futuras.
Merece la pena, la dieta mediterránea es un disfrute no sólo para el paladar sino también para todos los sentidos.
Te invito a leer las dos entradas que hice al respecto en posts anteriores: Dieta mediterránea: un tesoro a conservar y Dieta mediterránea y filosofía de vida.
Hasta la próxima ¡Salud!

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04 de mayo de 2009

Los países mediterráneos no sólo disfrutan de su buena dieta sino que también tienen una filosofía de vida que es muy saludable.
¿En qué consiste?

Al ser pueblos bañados por la preciosa luz del mediterráneo sus gentes son dadas a vivir hacia fuera, disfrutando de la compañía de los otros. La luz les saca de sus casas y ya en la calle la conversación unos con otros es cosa más fácil. Este hecho de hablar con los demás hace que la gente no guarde tanto los problemas en su interior sino que se exterioricen, siendo esto bueno para la salud. También el estar fuera disfrutando de la luz del sol y tomando la vitamina D, que este astro activa, hace que se prevengan enfermedades como el raquitismo y la osteoporosis.

Los paseos al aire libre son frecuentes, además es un andar en compañía, junto a otras personas, ¡cómo podemos ver un ejercicio muy saludable!

Disfrutan haciendo las comidas en compañía. Hace unos años se vio la importancia que tiene; para todos, pero principalmente para los adolescentes, que las familias realicen al menos una comida al día todos juntos, pues en la filosofía mediterránea, esto es lo habitual.

Dado el calor que suele hacer, y sobre todo a las horas centrales del día, la famosa “siesta” se convierte en una necesidad, pero se ha visto que esta costumbre, si reúne una serie de características, como es que no dure más de veinte a treinta minutos, es beneficiosa.

Y ya para terminar, algo muy importante, y es que son personas que suelen tomarse la vida con humor, ¡qué bueno es para todo el humor! ¿verdad?.

Y yo me pregunto, ¿podremos nosotros en nuestro vivir cotidiano introducir algunas de estas pautas, para disfrutar no sólo de la buenísima dieta mediterránea, sino también de su sabia filosofía de vida?

Hasta la próxima ¡Salud!

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27 de abril de 2009

Si pudiéramos hacer un viaje, por los países de la cuenca mediterránea, recorriendo sus tierras, y saboreando  su cocina tradicional, estaríamos degustando la muy alabada dieta mediterránea.

Desde que allá por finales de los años cincuenta estudios científicos demostraron que era una dieta cardiosaludable, no ha dejado de crecer en fama y prestigio.Pero dadas las prisas de los tiempos en que vivimos, la locura de los horarios de trabajo, la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, hace que los pilares de esta dieta se vean amenazados. Desde aquí quiero lanzar un SOS en su favor.

<center><img src=fotografias/blogs/mar_mediterraneo.jpg></center>
Esta cocina echaba mano de lo que  se tenia a alcance, así es rica en cereales, pan, pastas, arroces. Utiliza las verduras y hortalizas de temporada, que pueden comerse tanto cocinadas como crudas. Las legumbres no faltaban. Los variados peces de su entorno son otro de sus ingredientes. Y las aves de corral, como los pollos,  hacían el encanto de las mesas de los días festivos. Por el contrario otras  carnes no abundaban de diario, pues se dejaban para ocasiones especiales.

Se cocinaba con aceite de oliva. Se realzaba el sabor de las comidas con hierbas aramáticas, ajo, vinagres o limón. Se utilizaban las aceitunas y los frutos secos como parte de la dieta. Los huevos  y la miel  no faltaban. La leche solia ser de cabra y consumian también  quesos y yogures naturales. Los postres siempre eran fruta natural. El uso del azúcar era escasísimo y los dulces elaborados con ella se dejaban para las festividades. Bebían agua y el vino era utilizado como complemento en las comidas. Era una dieta sencilla, frugal y de supervivencia.

Si forma parte de nuestros hábitos de vida, sigamos conservándola y transmitámosla a nuestros hijos como un tesoro. Si todavía no la hemos incorporado a nuestro vivir diario, hagámoslo como uno de los cambios que más van a beneficiar a nuestra salud.
Junto a la dieta también está su filosofía de vida, pero de esto hablaré, si Dios quiere, en otra entrega.

Hasta entonces ¡Salud!

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