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15 de febrero de 2012

Es una de las frutas que más me deleita contemplar. Me recuerda a las geodas: humildes por fuera, preciosas por dentro. Cuando corto un kiwi y veo su belleza no puedo por menos que pensar que quien lo diseñó tiene muy buen gusto. Esa multitud de rayos en ese tapiz verde y esas más de doscientas semillas negras comestibles, le otorgan una belleza sin par que no se adivinaba al contemplar su sencillo exterior.

Pero además de eso el kiwi tiene muchas propiedades. Aunque tiene menos fama que las naranjas tiene más vitamina C que ellas (de hecho sólo le superan en vitamina C la acerola y la guayaba),  también tiene vitamina E, y una alta concentración de folatos Es pobre en sodio pero rico en potasio, magnesio,  hierro y cobre.

También tiene mucha cantidad de fibra soluble.

Está indicado en:

Los casos de anemia, por la facilidad con la que se asimila su hierro ayudado por el cobre y la vitamina C que favorecen su absorción.

Los embarazos  ya que los folatos previenen las alteraciones del tubo neural como la espina bífida.

Evita el exceso de colesterol en sangre, la arteriosclerosis y la hipertensión arterial.

Es un antioxidante natural, previniendo el envejecimiento celular.

Aumenta la resistencia a la fatiga por lo que viene muy bien a los deportistas.

Por su riqueza en fibra soluble es un buen laxante, tómate uno en el desayuno y verás su eficacia.  

Y además, y lo he dejado aposta para lo último, es un potente estimulante de las defensas de nuestro organismo. Por eso en estos tiempos de invierno, es un  potente aliado para prevenir los resfriados.

Aquí va una riquísima y saludable receta, todo un cóctel de vitamina C, como la llamo yo: Haz un zumo de naranja recién exprimida, añádele una cucharadita de miel, y pon un kiwi partido en trozos pequeños.  Además de saber deliciosa es  capaz de mantener a raya los molestos catarros ¿quieres probarlo?

Curiosodades: Se llama kiwi porque recuerda a este animal, el kiwi, originarios ambos de Nueva Zelanda

Hasta la próxima ¡Salud!

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15 de noviembre de 2011
Estamos en otoño y desde hace unas semanas el membrillo está en su sazón.
El membrillo  es rico en vitamina C y E y en minerales como potasio, hierro y cobre. Tiene un 13 % de hidratos de carbono, pero es pobre en proteínas y grasas.
Sus principales acciones son a nivel del tubo digestivo actuando como astringente y antiinflamatorio, gracias principalmente a dos sustancias: la pectina y los taninos.
Curiosidad: Todos los productos que tienen taninos presentan al paladar una cierta aspereza.
Está  indicado en casos de:
– Tránsito intestinal rápido y flatulencias intestinales
– Diarreas por gastroenteritis o colitis.
– Elevación del colesterol  sanguíneo
Siempre se tiene que consumir cocinado y  con él se elabora la famosa carne  o dulce de membrillo que se hace cociendo el membrillo en agua  y al que se le añade su propio peso en azúcar. Esto hace que pase del 13 % de contenido en azúcares  a un 50%.
Como hay personas que no pueden, o no quieren,  tomar tanta azúcar, y además como el azúcar disminuye las defensas naturales, y justo en esta época del año nos interesa tenerlas altas para defendernos de los resfriados, es por lo que os propongo otra receta.
Pelar un kilo y cuarto de membrillos (si son de cultivo ecológico, sólo se necesitará lavarlos), partirlos por la mitad y después en cuartos. Quitarles las pepitas y la parte dura central. Mientras se van pelando dejarlos provisionalmente  en un bol con agua y limón, para que no se oxiden.
En una cacerola ponerlos cocer durante 15-20 minutos a fuego lento,  con un poco de agua,  una rama de canela y tres clavos. Darle vueltas de vez en cuando con una cuchara de madera.  Una vez hechos,  dejarlo reposar, quitar la canela y los clavos y pasarlo por la batidora o por el chino, añadiendo tres cucharadas de miel y un poco de canela molida.
Se puede tomar solo o combinándolo con requesón o queso fresco y también como acompañamiento de carnes, les dará un toque muy exótico por el ligero sabor amargo que tiene.
Hasta la próxima ¡Salud!
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20 de octubre de 2011
Como dije en la primera entrega hoy voy a hablar de las propiedades de las almendras.

¡¡¡Y tiene muchas, ya veréis!!!

La verdad es que son ricas en todos los principios nutritivos.

Por ejemplo sus proteínas son de fácil asimilación, siempre que las mastiquemos muy bien, y completas en cuanto a aminoácidos esenciales. El porcentaje de proteínas que posee es muy alto para ser un vegetal (13 %).La carne y el pescado tiene entre el 15 y el 20 %

Sus grasas son de las buenas, monoinsaturadas y poliinsaturadas y representan más de la mitad del peso de la almendra. Lo curioso es que no elevan el colesterol, sino que lo disminuyen

Lo que menos tiene son hidratos de carbono,  por lo que conviene mezclarlas con el pan, las uvas pasas o los higos.  Esta característica las hace muy  interesante para los diabéticos.

Son ricas en vitamina E, por lo que son un excelente antioxidante que evita la formación de placas de ateroma en las arterias, por lo que están indicadas en personas  que hayan tenido accidentes cerebrovasculares y enfermedades  cardiacas por placas de ateroma. Además por ser antioxidante ¡¡¡Rejuvenece!!!

Respecto a los minerales: Es muy rica en calcio (266 por 100mg, frente a los 119 de la leche), ¡aunque claro,  tomamos menos cantidades de almendra que de leche! Tiene una buenísima relación del cociente calcio/fosforo y  calcio /magnesio por lo que está muy indicada en todos los procesos de remineralización  ósea  y osteoporosis.

Son muy útiles en el embarazo y la lactancia para aportar el calcio que tanto necesita el bebé y la mamá.

Además de lo dicho están indicadas en las afecciones del sistema nervioso, depresión, estrés fatiga intelectual o física y en deportistas.

Después de todo este listado de virtudes sólo recordar algo que ya dije en la entrada anterior , que por  su alto valor calórico (589 kcal por 100gr) no las debemos considerarlas como un aperitivo para picar, sino como un verdadero alimento incorporando sus calorías dentro del cómputo general de las calorías  que debamos  ingerir. Así seguro que no nos engordarán.

Hasta la próxima ¡Salud!

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05 de octubre de 2011
Este fin de semana pasado estuve en el campo, en pleno contacto con la naturaleza. La benignidad del clima otoñal,  la compañía de las personas que me rodeaban, el propósito para el que nos habíamos reunido, y la majestuosidad del paisaje hicieron de éste un tiempo maravilloso.
Y entre los regalos que la naturaleza nos dio fue la presencia de un almendro cargado de almendras. Y ahora que las almendras están en su momento de recolección, aproveché la ocasión para traerme unas cuantas a casa. Y es por esto que quiero hablaros de ellas.
Aunque a la almendra se la llama “fruto seco”, en realidad es la semilla del fruto, porque el fruto en sí –el mesocarpo o pulpa carnosa- es esa cáscara verdosa que recubre a la almendra y que se desecha y no se come.
Las almendras se pueden comer:
– Crudas, recién cogidas  del árbol- como yo las comí el otro día-  pocas veces se pueden comer así pero saben exquisitas ¡os lo aseguro!
– Secas, que es como normalmente se consumen. Pasado un tiempo después de su recolección, cuando ya su porcentaje de agua es menor, y están por ello más endurecidas. A veces se tuestan, pero aunque se mastican con más facilidad pierden parte de sus vitaminas.
– En forma de leche de almendras.
– En otros preparados culinarios como mazapanes, turrones, garapiñados, etc.
Para hacerlas más digeribles siempre debemos  masticarlas muy bien,  podemos quitarlas la piel escaldándolas, o sea  vertiendo sobre ellas agua caliente, pero no debemos consumirlas añadiéndolas sal o azúcar.
No se las debe considerar como un simple aperitivo o entremés, sino como un alimento completo de primera calidad, de hecho  tradicionalmente los campesinos que las cultivaban hacían una comida “solamente” a base de un puñado de almendras, pan y  una manzana. Y no es de extrañar  porque superan a la carne en valor calórico (aportan unas 589 kcal. por 100 gr.) e incluso, a veces, en contenido proteico.
Si os han convencido sus bondades,  leed la próxima entrada donde hablaré de sus propiedades e indicaciones.
Hasta la próxima ¡Salud!
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19 de julio de 2011

Beber un vaso de horchata fresquita en un caluroso día de verano es todo un placer.
Lo difícil para mi resulta parar porque me tomaría más de un vaso. ¡¡¡Y eso que de pequeña no me gustaba!!!
Me he interesado en saber más de esta bebida para conocer sus propiedades, y la verdad es que me han sorprendido gratamente.
La horchata se saca de las chufas, y las chufas son los tubérculos subterráneos de la juncia avellanada. No preguntéis sobre esta planta porque no sé nada de ella salvo que se cultiva en huertas próximas al Mediterráneo, y que a Alboraia, pueblo cercano a Valencia (España), se le considera la capital mundial de la chufa.

Pero lo más interesante de la chufa es su gran riqueza en enzimas: catalasa, perosidasa, lipasa, amilasa… ¿Y qué para qué sirven estas enzimas? Para facilitar la digestión.
Por lo que la horchata se puede tomar a estómago vacío, o a estómago lleno para facilitar la digestión. Para las personas que tienen problemas de dispepsia y les cuesta hacer la digestión esta bebida les puede ayudar.
También combate las fermentaciones intestinales, por lo que si te sientes llena de gas, una buena horchata te pude ayudar a “deshincharte”.
Es astringente, por lo que está indicada en los casos de colitis o diarrea.
Es muy nutritiva por lo que puede usarse en convalecencias.

Estos pequeños tubérculos que no miden más de 1-2 centímetros son ricos en:
*Fibra
*Hidratos de carbono
*Ácidos grasos insaturados entre ellos el linoléico
*Proteínas de buena calidad biológica, que contiene todos los aminoácidos esenciales ¡¡¡quién lo iba a decir!!!
*Vitaminas: B1 y E
*Minerales: calcio, magnesio, y hierro entre otros.

Actualmente ya está muy comercializada y se puede encontrar en muchos establecimientos, el problema de estos preparados comerciales suele ser la cantidad excesiva de azúcares que se le añaden, sería mejor tomarla sin azúcares añadidos. Para obviar ésto siempre está la opción de hacerla en casa, es una receta muy fácil, el problema está en encontrar las chufas para elaborarla, pero si las puedes conseguir te animo a realizarla tú misma ¡Te sorprenderás!

Hasta la próxima ¡Salud!

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09 de julio de 2011

Hace relativamente poco tiempo descubrí las semillas de sésamo. No es que no las conociera, ya las había probado en panes y otros productos, pero digo que las descubrí porque es desde entonces que las he incorporado a mi cocina. Y todo empezó por una receta rica en calcio…

Estas semillas diminutas, miden entre 2 y 5 milímetros, tienen un cálido sabor al masticarlas. Por lo general se consumen tostadas, las puedes tostar en casa, o comprarlas ya tostadas. .

Son ricas en grasas (52%) principalmente grasas insaturadas (las buenas)

Entre sus grasas se encuentra la lecitina, (es el vegetal más rico en lecitina junto con la soja) poderoso emulsionante que facilita la disolución de las grasas en medio acuoso. Esto es muy útil porque sirve para mantener disueltos los lípidos y el colesterol en la sangre, en vez de depositarse en las paredes, con lo que previene la arteriosclerosis.

Las proteínas
(20%) son de alto valor biológico, similares a las proteínas de la soja.

Vitaminas: Principalmente la E, B1, B2

Minerales y oligoelementos: Calcio, fósforo, hierro, magnesio, cobre y cromo.

Mucílagos: a los que debe su acción laxante.

Son un excelente complemento alimenticio para quienes están sometidos a una gran actividad mental, intelectual o física por deportes, embarazo, lactancia. Y en convalecencias.
Por lo que ya he comentado son buenos para las personas con arteriosclerosis, infarto de miocardio o trombosis arterial.
Favorecen la actividad sexual.

Para los que queráis adentraros más en el mundo del sésamo, aparte de las semillas también se puede tomar en otras presentaciones como:
*Aceite: de características muy interesantes.
* Tahín: una pasta muy sabrosa que se obtiene moliendo las semillas. Está deliciosa para untar las tostadas en el desayuno.
*Gomasio: también llamada sal de sésamo, que ese obtiene de mezclar sal marina con sésamo tostado triturado.

Y pensar que todo esto empezó por la siguiente receta: Se pelan y se rallan zanahorias, se condimentan con sal, perejil fresco picado, unas gotas de limón, aceite y… se le espolvorea generosamente con semillas de sésamo. ¡Muy rico!

Hasta la próxima ¡Salud!

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23 de marzo de 2011

Si nos preguntaran ¿Te comerías la flor de un cardo? generalmente la respuesta
sería: ¡no! Pero eso es lo que hacemos cuando comemos alcachofas.
Porque la alcachofa es una flor, mejor dicho, muchas minúsculas flores, porque es una inflorescencia en capítulo, de la alcachofera; que es una planta herbácea muy próxima al cardo. La mano del hombre ha modificado sus características haciéndola menos espinosa.
Florece en verano.
Es originaria de la costa mediterránea, en cuyas regiones la primera cosecha de la temporada es hacia el mes de octubre y la última es en primavera. Por eso ahora que estamos en plena temporada lo estoy aprovechando incorporándolas muy a menudo en mis platos.
A la hora de comprarlas las más tiernas son las de hojas cerradas y muy apiñadas.
Es muy poco calórica 47 cal. /100 gr. Carece prácticamente de grasas, mientras que su contenido en hidratos de carbono y proteínas es considerable.
También posee ciertas sustancias que la dan sus peculiares características. Entre ellas se encuentran: La cinarina, el cinarósido, los ácidos orgánicos, los esteroles y otras muchas que combinadas hacen de la alcachofa un alimento–medicamento, indicado en las siguientes situaciones:
1. Afecciones del hígado: hace que se secrete más bilis y más fluida lo cual sirve para descongestionar el hígado, y hacer que se favorezca su función desintoxicante.
Es un hepato protector muy recomendable en casos de hepatitis y de afecciones biliares, como dispepsia biliar provocada por colelitiasis.

2. Afecciones del riñón: es diurética haciendo que se elimine urea por los riñones. Viene muy bien cuando existe retención de líquidos.
3. Afecciones crónicas de la piel: dermatitis, eccemas y alergias.
4. Aumento del colesterol: evita la arteriosclerosis por lo que es muy recomendada en la dieta de las personas que han sufrido un infarto o que tengan el colesterol alto.

El agua de su cocción también es muy digestiva.

Cuando vayamos a prepararlas es importante no olvidar quitar, con la punta de un cuchillo, la pelusa que se acumula en su “corazón”, al hacerlo podremos ver el receptáculo común de las flores.

Hasta la próxima ¡Salud!

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17 de febrero de 2011

En la primera parte vimos los alimentos para la piel. Ahora vamos a ver los alimentos que son buenos para tener un pelo fuerte y bonito.

La caída del cabello generalmente se debe a factores hormonales, pero una buena alimentación que aporte las vitaminas y minerales necesarios va a repercutir para bien en el estado de nuestro cabello.

Entre las vitaminas necesarias se incluyen: La vitamina A, y el complejo B especialmente la B1 (tiamina), B2 (riboflavina) la B3 (niacina o nicotinamida) la B5 (ácido pantoténico) y B6 (piridoxina)
Entre los minerales están: El hierro, el calcio, el cinc, el silicio y el azufre.

Los siguientes alimentos son muy beneficiosos para el pelo y las uñas:

Judías secas: También llamadas alubias, habichuelas, frijoles, etc.
En sus múltiples variedades: Blancas, pintas, rojas o fríjol mexicano, carilla, negrilla…
Se ha comprobado que ejercen una acción favorable sobre los folículos pilosos.
La carencia en su consumo es uno de las causas de fragilidad, debilitamiento y caída del cabello. Así que si padeces de algo de esto fíjate si es que no comes a menudo judías.
Melaza: Muy rica en minerales y oligoelementos, puedes usarla de vez en cuando y con moderación para edulcorar tus infusiones.
Coco: Además de estar delicioso es una buena fuente de minerales.
Pepino: Aporta azufre y otros oligoelementos
Verduras, hortalizas y frutas ricas en vitamina A: La lista es muy larga y aquí pueden estar incluidas, las acelgas, espinacas, y las variedades de color anaranjado-amarillo como las zanahorias, pimientos…

Como puedes ver también la alimentación influye en nuestra belleza haciendo que nuestra piel, pelo y uñas estén mucho más sanos y bonitos o por el contrario que aparezcan peor de lo que deseamos.

Y termino estas dos entradas dedicadas a la belleza y los alimentos con un versículo de la Biblia, que introduce un tema muy interesante para la reflexión:
“El corazón alegre hermosea el rostro” y es que la alegría nos aporta belleza.
Ahora la pregunta es saber cómo se puede tener el corazón alegre, con la de sinsabores que tiene esta vida. Para mi la respuesta está en Dios.

Hasta la próxima ¡Salud!

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08 de febrero de 2011

La alimentación influye mucho sobre la piel y sus anejos: el pelo y las uñas.
Algunas de las características de la piel nos harán comprender mejor esto:
Se está renovando continuamente, por lo que precisa un aporte constante de nutrientes para la producción de nuevas células, siendo muy sensible a las carencias de: proteínas, ácidos grasos esenciales, vitaminas: A, E, C, hierro y cinc.
Es un órgano de eliminación de toxinas, pero su capacidad eliminadora puede verse superada cuando aumenta la concentración de toxinas por:
Mal funcionamiento del hígado o de los riñones.
Estreñimiento.
Una alimentación incorrecta.

Alimentos a aumentar:
Fruta: Porque favorece la eliminación por la orina de sustancias de desecho. Además algunas frutas proporcionan abundante vitamina C y A, en forma de beta carotenos y carotenoides: principalmente mango, albaricoque, papaya, naranja, y otras frutas amarillas.

Hortalizas y verduras: También favorecen la eliminación de desechos y proporcionan vitamina A.
Unos truquitos:
Come a menudo zanahorias: estarás bronceada todo el año
Corta un pepino en finas rodajas y aplícalas en la cara y frota con ellas directamente sobre la piel

Cereales integrales: Conservan toda su riqueza.

Soja: Proporciona fitoestrógenos que contribuyen al equilibrio hormonal.

Vitamina E: Contenida en el germen de trigo, el aceite de oliva (era “la crema hidratante” de los tiempos bíblicos), el aguacate, los frutos secos, hay muchos, por ejemplo el cacahuete, que tomados con moderación son un alimento muy interesante.
¡¡¡Y para estar hidratadas por dentro y por fuera nada mejor que el agua!!!

Alimentos a disminuir:
El azúcar y los productos elaborados con ella.
La bollería refinada: la elaborada con harinas y azúcares refinados.
La grasa saturada de: las carnes, los embutidos, los patés, la leche y sus derivados por ejemplo la nata.
Las grasas trans: de las margarinas y la comida industrial fabricada con ella.
El chocolate
La sal en exceso

También debemos evitar: el fumar y el ponernos a tomar el sol por largos periodos de tiempo, porque estropean mucho la piel.
En el próximo post hablaré de los alimentos recomendados para el cabello.

Hasta la próxima ¡Salud!

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20 de enero de 2011

Si alguna vez nos hemos pasado comiendo más proteínas de las debidas y nos sentimos pesados al hacer la digestión, nos ayudará tomar una papaya de postre.
Esta fruta es capaz de digerir un peso de proteínas 200 veces superior al suyo propio. Esto es posible por la papaína una enzima proteolítica ( que deshace las proteínas)

La papaya es una fruta con forma amelonada que puede pesar entre los 0,5 y los 2 Kg, su cáscara es verde o amarilla, y encierra una pulpa de color amarillo o anaranjado
de textura muy fina y de sabor exquisito. En su interior hay una cavidad ocupada por numerosas semillas negras y agrias. Es propia de Méjico y de las Antillas.

Es una fruta que aporta pocas calorías (30 Kcal. por 100 gr) debido a que su contenido en hidratos de carbono (8%), proteínas (0,61 %) y grasas (0, 14 %), como veis, es
muy escaso.
En lo que verdaderamente destaca es en su contenido en agua (88 %) y en vitaminas. 100 gr de pulpa aportan el 103 % de las necesidades diarias de vitamina C. También es rica en vitamina A. Contiene, entre otros, potasio, calcio, pectina, y unas 106 sustancias químicas volátiles responsables del aroma de su pulpa.

Está recomendada en:

§ Las afecciones de estómago: digestión pesada, gastritis, úlcera gastroduodenal, hernia de hiato, pirosis, porque disminuye la acidez gástrica
§ En los problemas de la vesícula biliar y del páncreas, por su bajo contenido en grasas
§ En las afecciones intestinales: gastroenteritis, colon irritable.
§ En las diarreas infecciosas y en las enfermedades por parásitos intestinales, principalmente su látex
§ Afecciones de la piel: eccemas y acné

Formas de consumirla:

Es muy apreciada tomándola al natural como desayuno (¡¡¡Os lo puedo asegurar porque la primera vez que la consumí fue en un desayuno y me supo buenísima!!!)
y como postre o en ensaladas.
También en: refrescos, batidos, helados, repostería, jaleas. etc.
Siendo las preparaciones más saludables las menos transformadas.

Hasta la próxima ¡Salud!

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