Si quieres adelgazar: no almacenes muchos alimentos (Experiencia de Rosa)

Hola soy Rosa.
Hoy me gustaría compartiros uno de mis mayores caballos de batalla:“ la gran cantidad de alimentos que almacenaba”.
Al abrir los armarios de mi cocina tú podías ver los estantes llenísimos.
Uno de los motivos que yo aducía era que los tenía ahí “por las visitas”, para tener qué poner cuando viniera alguien. Porque ¿qué pasaría si alguien venía a verme y no tenía nada qué ofrecer? Lo dicho, lo mejor era tener muchas cosas.
El segundo motivo eran los niños, porque a ellos les gustaban.
Esto sí que era cierto, a ellos le encantan, porque normalmente lo que yo guardaba eran productos a base de chocolate y bollería industrial.
Pero la realidad era:
Primero que no tenía tantas visitas como yo pensaba. Por lo que muchas veces para que los productos no caducaran me los acababa comiendo yo.

Segundo que a veces sí que venían visitas, a las que prontamente pasaba a agasajar con mi surtida despensa, pero muchas veces las visitas no tenían tanto apetito como yo pensaba. Y ¿a qué no sabéis quien se comía todo lo que había sacado? ¡¡¡ YO!!!

Tercero que estos productos son muy poco saludables, tanto para niños como para mayores.

Después de empezar con la doctora tuve que enfrentar esta situación con sinceridad,
y llegué a la conclusión de que yo tenía tantos productos calóricos porque me gustaban a mí, y que lo de las visitas y los hijos era una excusa.

A partir de ahí las compras fueron más razonables.
A indicación de la doctora iba a comprar después de haber comido, con el estómago lleno y siempre con una lista de alimentos. Alguna vez, después de esto, me he enfrentado varias veces en el supermercado a la tentación de meter en el carrito algún “caprichito” y ha ido de la estantería al carro y del carro a la estantería varias veces, pero en las situaciones en las que vence la cordura, que gracias a Dios cada día son más, llego a casa con una sensación de victoria que me recompensa.

Respecto a lo de los niños, todavía sigo teniendo algún alimento para ellos, pero les he explicado que no son para todos los días sino algo excepcional, y los he guardados en el estante más alto y menos accesible de la despensa. Me ha costado convencerles pero al final lo han asumido y toda la familia, incluido mi marido que también se dejaba llevar, estamos mucho mejor, tanto de salud como de fuerza de voluntad.

Saludos, Rosa

      

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