07 de febrero de 2013

El otro día fui a una conferencia y  me fijé en las manos de uno de los ponentes: tenía todos los dedos destrozados, sus uñas eran la mitad de lo que debían de ser, estaban todas comidas.

Era una persona adulta, intelectual, pero sus manos hablaban y decían  cosas importantes acerca de él.

Cuando una persona se come las uñas es que algo no anda bien.  Mucha gente dice que se las come por nerviosismo, como por ejemplo antes de un examen. Si es algo puntual se puede admitir, pero normalmente esto no es así. Suele ser una situación mantenida en el tiempo.

Estas personas pueden ser nerviosas,  pero hay algo más: una inseguridad, una falta de confianza en si mismas, una baja autoestima, y esto normalmente viene desde la infancia.

Si eres madre o padre, mira las manos de tus hijos, si esto está ocurriendo, lo mejor que puedes  hacer es no decirle nada directamente a él como: “No debes comerte las uñas”, esto no solucionará nada, en todo caso aumentará su ansiedad al ver que no lo puede evitar. Pero puedes hacer algo mejor.

Trasmite amor a tu hijo, hazle  saber lo importante que es, lo orgulloso que te sientes de él, las múltiples virtudes que tiene, no lo hagas en general, enuméraselás, no te inventes ninguna, pero seguro que siendo honesto puedes decirle muchas, y díselas convencido tú también. Haz esto  todos los días. Una buena costumbre es al irle a despedir por la noche, o al despertarle por la mañana. El oír esto de tus labios será la mejor medicina.  Si eres cristiana puedes decirlo en forma de bendición dando gracias a Dios por su vida. 

Si ya eres adulto, está terapia te la tendrás que aplicar tú solito, dándote cuenta de tu valía personal. Quizás no puedas curarte tú solo  y necesites ayuda de  un psicólogo.

Hay algo que ayuda de una manera especial y es saber que Dios nos quiere. Él ha dicho que “con amor eterno te he amado”. Este amor tan especial que Dios tiene por cada uno de nosotros es lo que  nos  da la base para una aceptación incondicional de nosotros mismos.

Hasta la próxima ¡Salud!

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22 de enero de 2013

Hay personas que comen muy deprisa. En unos minutos son capaces de terminar con toda su comida.

Es como una carrera de “Fórmula uno” en versión comida. Meten un bocado en la boca y con los  cubiertos ya están cogiendo el próximo, y todo esto sin perder un minuto. Para ellos me he inventado un consejo en forma de refrán que dice: “Cuando los dientes están masticando, los cubiertos están reposando.

¿Son sanas estas prisas? No, no son sanas. Son una atrocidad sanitaría y  también culinaria.

Yo siempre digo que no merece la pena estar en la cocina  horas preparando una comida si luego esa misma comida va a desaparecer de los platos en cuestión de minutos.

Dicen que es sanísimo masticar bien cada bocado. No voy a caer en la tentación de poner el número de veces que un bocado debe de ser masticado, porque nadie  lo va a estar contando, sería una incomodidad; pero sí voy a decir que es útil masticar los sólidos hasta convertirlos en líquidos y los líquidos saborearlos como si fueran sólidos, esto nos da una buena idea de cómo debe ser la cosa.

La digestión empieza con los olores y con el deseo de comer los alimentos. De esa manera el cerebro está enviando mensajes para que se empiecen a secretarse las sustancias que nos ayudarán en la digestión. Para algunos productos, como los hidratos de carbono, la digestión empieza en la boca, por la acción de la ptialina de la saliva que comienza con su degradación. Cuanto más mastiqeumos un bocado, más lo saboreamos,  más lo ensalivamos y más triturado se lo damos al estómago para su correcta utilización.

La mesa es un punto de encuentro con la familia, con los amigos, es la plaza mayor de un pueblo que construimos nosotros con las personas que nos acompañan, o con nosotros mismos si comemos solos,  pero la prisa empaña todo su significado.

Tener un gesto de agradecimiento con Dios, que nos ha permitido degustar esa comida, y con las personas que la han elaborado, añadirá un punto de gratitud que dará un sabor especial a cada plato.

Hasta la próxima ¡Salud!

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08 de enero de 2013

Estamos a principios de año, y me apetece proponerme,  y proponeros,  un objetivo, que sin duda alguna fortalecerá nuestra salud, y  no es otro que: “tomarme la vida con calma”.

Harta del estrés  constante que nos impone esta sociedad y en vista de que no trae nada bueno, he decidido ser consciente de que debo luchar contra esto y tomarme la vida con más calma.

Un cierto nivel de estrés es necesario para vivir con normalidad, a nadie se le escapa que ante una situación grave el organismo va a reaccionar capacitándonos para dar la respuesta adecuada, ya sea esta  la lucha,  o la huida. Estos casos de estrés puntual son adecuados  y forman parte de la vida misma. Lo que no es normal es el ritmo de estrés mantenido  al que nos obliga  esta sociedad que parece haberse vuelto loca, ¡esto es sencillamente imposible de soportar!

El organismo se ve afectado  muy negativamente por esta agresión constante y su respuesta en forma de:  aumento de la frecuencia cardiaca, de la frecuencia respiratoria, de hipertensión, de endurecimiento arterial, de envejecimiento cerebral, de estados de ansiedad; ocasiona entre otros  trastornos cardiovasculares,  el más temido es el infarto de miocardio, pero también molestias gastrointestinales, disminución de la respuesta inmunológica, problemas en la piel, problemas psicológicos, etc. , etc.

Indudablemente esto no es nada de sano.

Por eso quiero tomarme la vida con calma. Mi salud me lo agradecerá,  y yo y los que me rodean, disfrutaremos más de la vida.

Tampoco quiero caer en el abandono o la dejadez, quiero ser equilibrada, y le pido a Dios que me  “enseñe a contar de tal modo mis días que traiga a mi  corazón sabiduría”. Saber luchar y saber descansar.

Y sé que para eso me serán muy útiles las palabras del Señor Jesús (¿Por qué no cantar con su ayuda?) que dicen: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da: No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. 

Eso es exactamente lo que me he propuesto para este año. ¿Te animas a acompañarme en este propósito?

Hasta la próxima ¡Salud!

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27 de diciembre de 2012

Unos de los hechos  que más me ha llamado la atención en esta Navidad ha sido un pasaje de la Biblia que dice que Juan, el que luego sería llamado ” el Bautista”, cuando tenía seis meses de vida intrauterina, saltó de alegría cuando estaba en el vientre de su madre, al recibir esta la visita de la virgen María, que ya estaba embarazada de Jesús.

He de reconocer que este pasaje me encanta, ¡¡¡ Un feto de seis meses saltando de alegría!!!

 Para mi este versículo es muy importante. Primero porque está escrito por un colega, Lucas su autor, era “el médico amado”  del que habla la Biblia. Segundo porque está escrito hace tantísimo tiempo, y recién la ciencia le ha dado la razón a esta afirmación corroborando que a las 25 semanas el oído del feto ya está maduro pudiendo diferenciar entre sonidos buenos y malos, y experimentando sensaciones al momento.

Y es que Elisabet, su madre, dice exactamente eso, lo podéis leer en Lucas capítulo 1 versículo 44: “Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura SALTÓ DE ALEGRÍA en mi vientre”.

¿Qué me decís,  no os parece maravilloso? A mí sí, me parece precioso. Y para todos los que defendemos los derechos del niño no nacido y de la mujer embarazada, me parece un texto muy esclarecedor de que el ser que está en el vientre materno, aunque no haya nacido aún, tiene sentimientos y emociones, como digno miembro de la raza humana que ya es.

Durante estos días “navideños” he estado considerando este versículo y también yo, como Juan, he estado alegre por las buenas noticias que representan estas fechas: la llegada del Salvador  a este mundo.

Es lo mismo que te deseo para ti que me estás leyendo, alegría, auténtica alegría en estas fechas tan entrañables.

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12 de diciembre de 2012

Me gustaría dedicar esta entrada a todas aquellas personas que están en torno a una edad donde,  como dice el título de la entrada,  “La menopausia está llamando a su puerta”, y lo hago para evitar, en la medida de lo posible, los sustos que por desconocimiento se puedan producir.

Esta edad, aunque puede variar mucho,  suele oscilar entre los 45 y 55 años, siendo la edad media alrededor de los 50.

Antes que nada me gustaría aclarar dos términos.

Se llama menopausia al cese definitivo de la menstruación, es decir la fecha  del primer día de la última regla, que debe de ir confirmado por un periodo de ausencia de reglas de por lo menos un año.

Se llama climaterio al  periodo de tiempo alrededor de este momento durante el cual el organismo se va adaptando ala nueva situación.

 Durante este tiempo, o sea durante el climaterio,  la mujer va a sufrir una sería de alteraciones que es conveniente conocerlas.

 Una de las primeras alteraciones que se presenta, y en la que me gustaría concentrarme,  es el descontrol que hay en las reglas,  estas aparecen irregularmente, tanto en el tiempo, porque ya no respetan la periodicidad acostumbrada;  como en la cantidad. Pueden presentarse reglas escasas y reglas más copiosas;  de muy pocos días de duración, seguidas  de reglas de muchos días de duración,  a veces se  puede manchar ininterrumpidamente durante un mes o más.

Y es aquí cuando muchas mujeres se asustan pensando si tendrán algo malo, cuando en realidad no tienen porqué preocuparse porque es algo normal durante el climaterio.

No hay que olvidar que durante este periodo la mujer todavía puede quedarse embarazada.

El climaterio es un tiempo que da la naturaleza, para irse  adaptando con calma a la nueva situación. Para interiorizar que la menopausia no es una enfermedad sino una etapa natural en la vida de la mujer. Una etapa que no tiene que ser peor que la anterior, sino simple y sencillamente “distinta”.

 Viéndolo así, en positivo, seguro que todo se aceptará  mucho mejor.

Como siempre  recordar que  las visitas periódicas al ginecólogo para los controles rutinarios son una garantía de bienestar.  

Hasta la próxima ¡Salud!

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26 de noviembre de 2012

Esta es una de las típicas preguntas que me hacen, y también aquella afirmación que dice: “Yo no tomo frutos secos porque engordan”.

Es cierto que los frutos secos aportan muchas calorías, pero tomados con moderación pueden formar parte de tu dieta sin tener por eso que aumentar tu peso.

¿Qué cuál es el truco? Introducirlos, de vez en cuando en tu menú, como sustitutos de las proteínas animales,  por ejemplo de las carnes.

¿Es esto correcto? Sí,  porque tienen un alto contenido proteico (15 a 30%), y sus  proteínas son de  un alto valor biológico, como por ejemplo la de las nueces.

Contienen una proporción elevada de grasa (45 a 60%): monoinsaturada y poliinsaturada (las buenas), y al ser de origen vegetal no contienen colesterol.

El contenido en hidratos de carbono suele ser pequeño oscilando  entre (5 al 20%) salvo las castañas que se comportan como unos frutos secos un poco especiales porque aportan muchos hidratos de carbono, pocas proteínas, y pocas grasas, por lo que las dejaríamos  aparte en lo que os estoy contando hoy.

Los frutos secos también son una buena fuente de antioxidantes y de minerales. En su estado natural no contienen sal y esto los hace muy interesantes, la sal se les añade en el proceso de industrialización, estropeando esta cualidad, por lo que los frutos secos se deben consumir, al natural, sin sal.

Os propongo una receta de ensalada otoñal.

Ingredientes: Escarola,  granada,  manzana, mandarina, (nueces y orejones, 5  de cada uno por persona). Los orejones son los albaricoques deshidratados

Procediemiento: Limpia, pela, etc.  todos los ingredientes.  Córtalos en trozos regulares, mézclalos todos muy bien, y alíñalos con eceite de oliva virgen, vinagre, y sal.

Está deliciosa.

Hasta la próxima ¡Salud!

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15 de noviembre de 2012

Conozco a tantas personas diabéticas tipo 2,  que están mal controlados que me gustaría dedicarles esta entrada.

 Hay personas que dicen: “No, si yo no soy diabético, sólo tengo el azúcar alto”.

Pero esto es falso, porque si las determinaciones de glucosa en ayunas, de manera repetida te han salido  mayores de 126 mg/dl, no es “que tengas el azúcar alto ” es que” eres diabético”, y deberás ponerte, desde un principio, en manos de un médico para un correcto tratamiento. ¡Esto es fundamental, para asegurarte un futuro lo más saludable posible!

Otras personas saben que son diabéticas pero mantienen un estilo de vida poco saludable. Por ejemplo sus horarios de comidas son desorganizados, comen y cenan cuando pueden, a horas diferentes cada día. No hacen las cinco comidas recomendadas, etc., etc.

Algunas no incorporar la actividad física como algo necesario en sus vidas.

Otras personas siguen manteniéndose obesas y no logran conseguir las fuerzas necesarias para adelgazar. Pero esto es terrible para ellas porque toda esa grasa de más está demandando de su páncreas un sobre esfuerzo que no puede realizar. 

La diabetes es una enfermedad crónica y progresiva. Lo que quiere decir que una vez diagnosticada hay que ponerla tratamiento, porque nunca se  va a dejar de ser diabético.

La clave para un buen tratamiento en la diabetes tipo 2 pasa por cuatro pilares:

  1.  Educación en la enfermedad.
  2.  Dieta.
  3.  Ejercicio.
  4.  Y a veces tratameinto farmacológico:al principio serán antidiabéticos orales, y con el paso del tiempo, casi siempre se suele necesitar insulina inyectada, ya que la enfermedad es progresiva.

Otra de los grandes errores es decir: “Yo no me quiero poner insulina, porque un conocido mio cuando se la puso se quedó ciego”. No,  la insulina no deja ciego a nadie, lo que ocurre es que la diabetes afecta, además de a los nervios, la llamada neuropatía diabética;  a los vasos sanguíneos del riñón y de la retina, de ahí que muchas personas sufran alteraciones en la visión, que no son producidas por el tratamiento, en este caso la insulina, sino por la enfermedad en sí misma.

Como siempre, la verdad es mejor que la mentira, también en la diabetes.

Hasta la próxima ¡Salud!

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30 de octubre de 2012

No, no me refiero a sí estamos cuidando el huerto de nuestra casa, si es que lo tenemos, me refiero a si estamos cuidando “nuestro cuerpo”.

Ver nuestro cuerpo como un terreno que cuanto mejor le cuidemos, menos problemas de enfermedad nos va a dar, es un gran avance en cuestión de salud.

En esto de cuidar nuestro terreno tiene que ver mucho cómo le nutramos: ¿Qué alimentos estamos comiendo?, y cómo le regamos:¿Qué y cuántos líquidos estamos bebiendo? 

En la medicina oriental también se da mucha importancia a la meditación. Yo como soy cristiana le doy importancia a la oración, y a seguir los sabios consejos contenidos en la Biblia, que por raro que parezca  tienen que ver mucho con nuestra salud, porque ya se sabe: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” 

De cara al otoño-invierno que tenemos encima hemos de ir preparando nuestro terreno para defendernos de los típicos resfriados y gripes. ¿Qué cómo podemos prepararnos? Introduciendo en nuestra dieta, según vayan llegando, alimentos típicos de la temporada. Descartando todos aquellos alimentos artificiales, prefabricados, auténticas fuentes de toxinas, y añadiendo alimentos naturales, principalmente, frutas y verduras, pescados, legumbres,  frutos secos, aceite de oliva,  yogures, etc. Y disminuyendo, por ejemplo,  las grasas animales y embutidos.

Bebiendo abundante  agua, o zumos naturales, por ejemplo de naranja, olvidándonos de los refrescos comerciales,  y algo fundamental, descartar al máximo el azúcar y la harina blanca  de nuestra alimentación.

Cuidar el terreno también incluye: Hacer las comidas a sus horas, descansar el tiempo adecuado, hacer deporte, tener contacto con la naturaleza disfrutando de la luminosidad del sol  etc.

¡Qué ustedes lo cuiden bien!

Hasta la próxima ¡Salud!

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17 de octubre de 2012

Hace unos días me llegaron estos  dos videos sobre la industria del huevo y el código de los huevos. Me impactó mucho ver lo mal que son tratadas las gallinas ponedoras. (Sé que los pollos viven más o menos en las mismas condiciones ) Inmediatamente fui a la nevera, para comprobar si lo del código numérico era verdad, ¡Y efectivamente tenía todos lo dígitos que decían! y por cierto que los que estaban en mi nevera empezaban por 3, o sea que eran de gallinas criadas en jaulas. A partir de ahora tengo cuidado con los huevos que compro y elijo huevos con el número cero o uno, ¡Valen un poco más pero merece la pena!

Os dejo el resumen del primer número del código

El 0: Indica que las gallinas están al aire libre y su alimentación es ecológica.

El 1: Las gallinas tienen acceso al parque durante varia horas al día y su alimentación es, al menos,  en un 70%  ecológica.

El 2: Las gallinas están en una nave, no salen al aire libre y son alimentadas con pienso.

El 3: Además de no salir al aire libre, y ser alimentadas con pienso, están en jaulas colectivas.

¿Por cierto os habéis fijado en el destino de estas gallinas viejas?, ¡¡¡Son los famosos cubitos de pollo!!!  Sobre estos cubitos habría que hablar con tranquilidad, pero yo nunca los recomiendo.

Espero que os haya sido de utilidad.

Hasta la próxima ¡Salud!

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19 de septiembre de 2012

No quiero ser hipertensa, no quiero tener que tomar pastillas toda mi vida. ¿Puedo hacer algo para remediarlo?

Esta es una pregunta muy frecuente y la respuesta es: SI, se puede hacer algo.

Cuando se va al médico y al tomar la tensión,  la máxima  se sitúa entre los 120 y 140 milímetros de mercurio, y la mínima  entre 80  y 90, hablamos de prehipertensión. Esto significa que la persona no tiene aún hipertensión, pero la tendrá en el futuro al menos que corrija sus hábitos.

Por debajo de 120/80 hablamos de tensión normal.

Aquí van cinco consejos importantes, como si fueran los cinco dedos de la mano para recordarlos fácilmente:

1.- Reduce el consumo de sal: Procura cocinar sin sal y no pongas el salero en la mesa. Para dar sabor utiliza otros elementos como las hiervas aromáticas. Evita los alimentos procesados e industriales,  suelen tener mucho sodio que es el elemento de la sal que sube la tensión, y opta por los naturales.

2.- Reduce el peso: la tensión arterial sube a medida que el índice de masa corporal aumenta, en los casos de sobrepeso y obesidad, adelgazar es la medida más eficaz para reducir la tensión arterial.

3.- Presta atención a tu dieta: opta por una dieta rica en frutas, verduras, productos lácteos desnatados, frutos secos, pescado, pollo. Disminuye la ingesta de grasas animales, carnes rojas, azúcares y alcohol. (Cantidades pequeñas de vino pueden tener un efecto beneficioso). Si estás acostumbrada a tomar un café por las mañanas, puedes seguir tomándolo, pero más de esto evítalo.

4.- Practica una actividad física: correr, nadar, pasear a un ritmo rapidito,  menos media hora al menos tres veces a la semana  es suficiente.

5.- Evita el estrés:  Las situaciones puntuales  de estrés se pueden considerar normales  y necesarias, pero el estrés sostenido,  que nos impone esta sociedad,  es  muy dañino y contra él debemos luchar. Las técnicas de relajación que incluyen la respiración profunda son muy útiles. Como creyente también recomiendo la oración y el  poner la confianza en un Dios que nos cuida y nos quiere, el cual nos invita a que echemos toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros.

Hasta la próxima ¡Salud!

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