La prisa

Podemos decir que la prisa es uno de los males de estos tiempos ¿Quién no se ha visto enredado en ella?

Pero hay personas que viven instaladas constantemente en las prisas.

Se me ha ocurrido el siguiente acróstico con las letras de la palabra PRISA

P Personas

R Rápidas

I Insatisfechas

S Siempre

A Activas

Cual malabaristas, que cada vez tienen más pelotas en la mano, están así como pueden  haciendo mil y un contorsionismo, estirándose y requeté estirándose para poder atender a todas ellas. De cara al público son personas muy vistosas,  pero por dentro están hartas de tanto malabarismo.

Ya se sabe que las prisas constantes no son buenas para la salud, alguno de sus efectos dañinos son los siguientes:  Hipertensión arterial, enfermedades cardiacas ( incluido el temido infarto de miocardio) aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, fatiga, diabetes, úlceras de estómago y duodeno, impotencia, pérdida de deseo sexual, disminución de la fertilidad, interrupción de la menstruación o alteraciones en su ritmo, aumento en la susceptibilidad a enfermedades, falta de memoria y de concentración, cefaleas, caída del pelo, acné, depresión  o ansiedad, obesidad o sobre peso, envejecimiento prematuro. ¿Qué más queremos?

La persona montada en la prisa no solamente se está haciendo daño a ella misma sino también a los que la rodean. La familia de un “Don/Doña prisas” sufre mucho: sufre muchas ausencias, cuando  se siente que no está ahí ese padre- madre-esposo-esposa cuando se le necesita, y porque además imponen un ritmo de vida muy rápido. Todo esto a la larga se traduce en múltiples y diferentes problemas familiares que no compensan ni por asomo todo lo que las prisas prometían dar.

El tratamiento que se me ocurre es bajar la velocidad de nuestra vida. A mi mente acuden aquellas palabras sublimes que dijo Jesús a una” prisas”:” Marta, Marta afanada y turbada estás con muchas cosa pero solo una es necesaria”.  Esto  se encuentra, por si lo quieres leer,   en  Lucas capítulo 11 versículos 38 a 42 y lo considero el tratamiento perfecto para el mal de las prisas que nos aqueja.

Hasta la próxima ¡Salud!

      

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