LA DIETA MEDITERRANEA: UN TESORO A CONSERVAR

Si pudiéramos hacer un viaje, por los países de la cuenca mediterránea, recorriendo sus tierras, y saboreando  su cocina tradicional, estaríamos degustando la muy alabada dieta mediterránea.

Desde que allá por finales de los años cincuenta estudios científicos demostraron que era una dieta cardiosaludable, no ha dejado de crecer en fama y prestigio.Pero dadas las prisas de los tiempos en que vivimos, la locura de los horarios de trabajo, la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, hace que los pilares de esta dieta se vean amenazados. Desde aquí quiero lanzar un SOS en su favor.

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Esta cocina echaba mano de lo que  se tenia a alcance, así es rica en cereales, pan, pastas, arroces. Utiliza las verduras y hortalizas de temporada, que pueden comerse tanto cocinadas como crudas. Las legumbres no faltaban. Los variados peces de su entorno son otro de sus ingredientes. Y las aves de corral, como los pollos,  hacían el encanto de las mesas de los días festivos. Por el contrario otras  carnes no abundaban de diario, pues se dejaban para ocasiones especiales.

Se cocinaba con aceite de oliva. Se realzaba el sabor de las comidas con hierbas aramáticas, ajo, vinagres o limón. Se utilizaban las aceitunas y los frutos secos como parte de la dieta. Los huevos  y la miel  no faltaban. La leche solia ser de cabra y consumian también  quesos y yogures naturales. Los postres siempre eran fruta natural. El uso del azúcar era escasísimo y los dulces elaborados con ella se dejaban para las festividades. Bebían agua y el vino era utilizado como complemento en las comidas. Era una dieta sencilla, frugal y de supervivencia.

Si forma parte de nuestros hábitos de vida, sigamos conservándola y transmitámosla a nuestros hijos como un tesoro. Si todavía no la hemos incorporado a nuestro vivir diario, hagámoslo como uno de los cambios que más van a beneficiar a nuestra salud.
Junto a la dieta también está su filosofía de vida, pero de esto hablaré, si Dios quiere, en otra entrega.

Hasta entonces ¡Salud!

      

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