Diabetes y automentiras

Conozco a tantas personas diabéticas tipo 2,  que están mal controlados que me gustaría dedicarles esta entrada.

 Hay personas que dicen: “No, si yo no soy diabético, sólo tengo el azúcar alto”.

Pero esto es falso, porque si las determinaciones de glucosa en ayunas, de manera repetida te han salido  mayores de 126 mg/dl, no es “que tengas el azúcar alto ” es que” eres diabético”, y deberás ponerte, desde un principio, en manos de un médico para un correcto tratamiento. ¡Esto es fundamental, para asegurarte un futuro lo más saludable posible!

Otras personas saben que son diabéticas pero mantienen un estilo de vida poco saludable. Por ejemplo sus horarios de comidas son desorganizados, comen y cenan cuando pueden, a horas diferentes cada día. No hacen las cinco comidas recomendadas, etc., etc.

Algunas no incorporar la actividad física como algo necesario en sus vidas.

Otras personas siguen manteniéndose obesas y no logran conseguir las fuerzas necesarias para adelgazar. Pero esto es terrible para ellas porque toda esa grasa de más está demandando de su páncreas un sobre esfuerzo que no puede realizar. 

La diabetes es una enfermedad crónica y progresiva. Lo que quiere decir que una vez diagnosticada hay que ponerla tratamiento, porque nunca se  va a dejar de ser diabético.

La clave para un buen tratamiento en la diabetes tipo 2 pasa por cuatro pilares:

  1.  Educación en la enfermedad.
  2.  Dieta.
  3.  Ejercicio.
  4.  Y a veces tratameinto farmacológico:al principio serán antidiabéticos orales, y con el paso del tiempo, casi siempre se suele necesitar insulina inyectada, ya que la enfermedad es progresiva.

Otra de los grandes errores es decir: “Yo no me quiero poner insulina, porque un conocido mio cuando se la puso se quedó ciego”. No,  la insulina no deja ciego a nadie, lo que ocurre es que la diabetes afecta, además de a los nervios, la llamada neuropatía diabética;  a los vasos sanguíneos del riñón y de la retina, de ahí que muchas personas sufran alteraciones en la visión, que no son producidas por el tratamiento, en este caso la insulina, sino por la enfermedad en sí misma.

Como siempre, la verdad es mejor que la mentira, también en la diabetes.

Hasta la próxima ¡Salud!

      

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