29 de marzo de 2014

“Todo tiene su tiempo”.  Tiempo de empezar un blog, y tiempo de acabar un blog. Se cumple ahora, en este mes, los cinco años desde que empecé a escribir aquí, y siento que ya ha llegado el momento de acabar y decir adiós. Y lo hago con esa sensación agridulce del dar por terminada  una obra. Alegría por lo hecho y pena por lo que ya no tendré.

Son cinco años de estar compartiendo principios de vida saludable para fortalecer la salud. Para mí ha sido una preciosa escuela en la que he aprendido  mucho, – muchísimo diría yo -,  este blog ha sido un hito muy importante en mi carrera profesional.

Cuando miro atrás y ojeo las entradas, cada una me recuerda la experiencia personal que la motivó y me doy cuenta de todo lo vivido, que es mucho. ¡Cinco años, qué más decir!

Y ahora es el momento de las gratitudes. Cuando se escribe un libro los agradecimientos se ponen al principio, pero en este blog van a ir ahora, al final, y son unos agradecimientos muy sentidos porque han permanecido después de toda la travesía.

El primer agradecimiento es para la dirección de la revista “Mujerdehoy”  por pensar en mí y proponerme llevar el blog de salud de la revista, muchísimas gracias por haber depositado esa confianza en mí.

También quiero agradecerle al web master toda la ayuda práctica que me ha prestado a lo largo de todo este tiempo y por su amable disposición siempre.

Quiero dar un agradecimiento especial a mi querida Abigail. Ella fue la que me editó las primeras entradas, y la que me ha sacado de más de un apuro, y todo esto  siempre sazonado de paciencia y amabilidad, ¡todo un ejemplo para mí!

Y la gratitud por la compañía de todas vosotras, las lectoras, y porque no quiero olvidarme de nadie, la quiero personalizar en un solo nombre, Tina, que simboliza a todas las personas que  me han seguido y que con sus  palabras amables me han animado a continuar. Gracias Tina por tu fidelidad, has sido para mí una motivación constante.

Y por último, mi gratitud a Dios, sin Él nada de esto hubiera sido posible.

Sólo me queda despedirme con una cita de la Biblia que resume todo mi sentir:

“Amadas yo deseo que vosotras seáis prosperadas en todas las cosas, y que tengáis salud, así como prospera vuestra alma”.

¡Adiós!

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05 de marzo de 2014

Yo siempre digo lo siguiente: “En cuestión de salud, todos los excesos pasan factura, y…todas las facturas, se pagan

Voy a poner unos ejemplos sacados de la vida real.

Los que

  • no dejan de fumar  y al final debutan con un cáncer de pulmón, o de garganta.
  • toman tanto dulce que al final acaban con una diabetes tipo II
  • no dejan de beber y acaban destrozando su hígado y su familia.
  • no incluyen en su dieta las frutas  y verduras, sino que abusan de  las carnes  y acaban con un cáncer de recto.
  • se empeñan en ponerse vuelta y vuelta en las playas a tomar el sol, y acaban con un cáncer de piel.
  • no quieren salir de sus casas para andar y hacer ejercicio  y cuando son un poco mayores están llenos  de dolores y con una movilidad reducidísima a causa de  la osteoporosis.
  • etc., etc.

En la otra cara de la moneda están aquellas personas que haciendo caso a los consejos dejan “el exceso en cuestión que a ellos les atosigaba” y  elevándose sobre sus propias alturas recuperan una salud de la que antes carecían.

Cuantos exfumadores reconocen lo bien que están ahora que no fuman, cuantos que han dejado el dulce recuperan las cifras normales de glucosa, y cuantos que antes eran unos adictos al sillón confiesan que ya no son capaces de pasarse un día sin hacer ejercicio, sintiéndose mucho más activos y optimistas.

El caso más extremo de recomposición de una vida en otra, lo tenemos en los enfermos con VIH positivo, que una vez recibido el diagnóstico deciden ordenar sus vida, en todos los aspectos,  y ven como en recompensa baja su carga viral hasta hacerse prácticamente imperceptible, dándose casi por curados.

Y es que… todas las facturas , para mal y para bien, se pagan.

Hasta la próxima  ¡Salud!

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10 de febrero de 2014

Hoy quisiera hablar de un concepto básico en nutrición.  De primeras parece que no tiene mucho que ver con la nutrición, pero cuando uno  se para a considerarlo en profundidad se da cuenta de su gran sabiduría. Este principio no es otro que: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”

Este consejo está sacado de la Biblia, que lo repite en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, ya que Jesucristo lo citó también.  Y si se repite es que debe ser que es muy importante. ¡¡¡ Y sí que lo es!!!

 Porque si en nutrición queremos llegar a algo más que no sea solo la superficie del problema, si queremos llegar a la raíz del problema, debemos tener en consideración la verdad que encierra este principio, que nos indica que el ser humano es algo más que un cuerpo material,  que también tiene un espíritu al que hay que alimentar. No tener en cuenta esto es engañarnos a nosotros mismos. Si sólo hacemos caso a nuestro cuerpo material estamos dejando de lado la otra mitad de nuestro ser: la espiritual.

Y ¿Con qué se alimenta a este espíritu? La Biblia es  contundente: Con la palabra de Dios

 Si no hacemos caso a este principio nuestro espíritu tendrá hambre,  hambre espiritual.

El problema está cuando no haciendo caso a esta verdad se intenta calmar este hambre  espiritual comiendo  alimentos físicos que no  la pueden saciar.  Por eso en nutrición es importante llegar, en un momento dado, a tratar este asunto: ¿Estamos alimentando nuestro espíritu con lo que de verdad le sacia?

Si nunca nos planteamos esta pregunta,  puede ser que estemos bien nutridos físicamente, pero nuestro espíritu estará anémico y nos pedirá, día tras día, que le demos de comer el único manjar que sacia su hambre y su sed: la palabra de Dios.

Piénsalo,  el hacer caso a esto puede hacerte saciar ese hambre que no has podido saciar con nada hasta ahora, y además, puede ayudarte a controlar ese peso que por años se te ha resistido.

Hasta la próxima ¡Salud!

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02 de enero de 2014

Año nuevo-propósitos nuevos. Y este año quiero proponeros el ir al médico. ¿Por qué digo esto? A raíz de una noticia que salió en la prensa,  que a una mujer le habían extirpado un tumor de 25 kilogramos de peso  después  que tardó “casi cinco años en ir al médico” por el miedo que les tenía. Esta noticia me sorprendió por la grandeza del tumor, pero el caso de esta mujer no es único, doy fe de ello, conozco muchos casos, algunos de fatales consecuencias.

Es cierto que hay muchas personas que son asiduas visitantes de los médicos, mucho más de lo que cabría esperar;  pero también es verdad, y el caso de esta mujer lo atestigua, que también hay un buen número de personas que no van al médico, nunca o casi nunca. Así pasan y pasan años sin que nadie las haya hecho una mínima analítica de referencia, sin que sepan sus cifras de colesterol, glucosa, tensión arterial, etc. Sin que nunca se hayan hecho una mamografía de control, una citología vaginal; o a edades más avanzadas un cribado  de cáncer de colon, de pelvis, o de próstata.

Y todos estos procesos cogidos a tiempo siempre tienen mejor pronóstico que  si los dejamos evolucionar por falta de control.  

Y qué decir de la falta de visitas al dentista o al oftalmólogo. De esto mejor ni hablar.

O de la creencia, tan extendida, de que las vacunas son solo cuestión de la infancia y que pasados los 14 años ya no hay más vacunas, cuando esto es falso y en la edad adulta determinadas vacunas tenemos que seguir poniéndolas. 

El miedo, la pereza, la vida tan ajetreada que llevamos,  pueden ser lo motivos esgrimidos para justificar nuestra falta de visitas al médico, pero esta dejadez al final se paga con creces, y todo resulta más complicado que si se hubiera ido a su tiempo. Así que  ya  que estamos a principios de año, este puede ser uno de los propósitos más saludables que nos podemos proponer,  porque ya se sabe “más vale prevenir que curar”

Hasta la próxima ¡Salud!

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17 de diciembre de 2013

Cuesta creer que al invierno se le pueda dar  la bienvenida, pero tiene muchas cosas buenas que aportarnos. Como por ejemplo la nieve– año de nieves año de bienes- que  nutre en profundidad los campos y protege de los rigores del hielo y la escarcha.

Lo que más me gusta del invierno es que es en esta época se da el solsticio de invierno, y cada día tiene un poco más de luz que el anterior ¡esto me encanta!

Entre las enfermedades típicas de esta época están los catarros y  constipados. Para enfrentarlos con éxito podemos disminuir al máximo el azúcar y aumentar el consumo de cítricos, como  naranjas y  mandarinas, que justo  en este momento están en todo su auge.

En el campo las faenas importantes ya están todas hechas  por lo que es el tiempo de hacer labores caseras. Se podría decir que si fuéramos acompasados con la naturaleza, este sería nuestro periodo de vacaciones,  descansando  y  recuperando  el sueño perdido. De hecho muchos animales aprovechan esta estación para “Invernar” dándose un reparador sueñecito.

Pero en el invierno todavía hay mucho que hacer, como lo demuestra la recogida de la aceituna, de donde saldrá entre otras cosas el preciadísimo aceite de oliva. Y esto es como en la propia vida. Si pudiéramos comparar  las estaciones de la naturaleza con las estaciones de la vida, a  la primavera le correspondería la niñez y  la adolescencia;  al verano la juventud; al otoño la madurez; y al invierno la vejez. Pero que nadie se engañe en el “invierno” todavía  hay cosas importantes que hacer.

Yo creo que estas comparaciones son muy acertadas y el invierno refleja muy bien las características de la vejez, donde  el vigor y la fuerza  ya han desaparecido para dejar paso a otros valores  más de introspección. Un tiempo para disfrutar de los resultados  de toda una vida, de “invernar” de recapacitar, antes de enfrentarnos a lo que viene al final del  recorrido vital: “la muerte”. Pero para los que creemos en Jesús todo tiene remedio hasta la muerte, y es verdad, porque después del invierno viene el resurgir de la hermosa  primavera.

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20 de noviembre de 2013

Una de las campañas que me parecen más útiles es la que promueve la Organización Mundial del Ictus.

 Antes de nada diré que Ictus es un término latino que significa golpe, ataque súbito. Es sinónimo de accidente cerebro vascular.

La campaña se llamaba “Uno de cada seis “y es muy oportuna porque:

  • una de cada 6 personas en todo el mundo sufrirá un ictus a lo largo de su vida.
  • una persona sufre un ictus cada segundo.
  • cada 6 segundos fallece una persona a consecuencias de un ictus.

 Su lema es: “No se arriesgue. Una de cada seis personas corre riesgo de sufrir un ictus, podría ser usted. Conozca la realidad. Salve una vida hoy. ¡Actúe ahora! 

Los seis retos del Ictus son los siguientes:

1.- Conocer los factores de riesgo personales que son: la hipertensión arterial, diabetes,  hipercolesterolemia, fibrilación auricular.

2.- Evitar la obesidad siguiendo una dieta saludable baja en: azúcar, sal y grasas saturadas.

3.-Llimitar el consumo de alcohol.

4. Evitar el tabaco y en caso de fumar, solicitar ayuda para dejar de hacerlo.

5.-Ser físicamente activo y hacer ejercicio de manera regular.

6.- Aprender a reconocer los signos de aviso y cómo actuar en tal caso.

Estos son los 6 signos de aviso:

  •  –Pérdida de fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco. La pérdida de fuerza en la cara, provoca  asimetría en el rostro,
  • Trastornos de la sensibilidad, sensación de «acorchamiento u hormigueo » de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
  •   –Pérdida súbita de visión, parcial o total, en uno o ambos ojos.
  •   –Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse, y ser entendido por quien nos escucha.
  •   –Dolor de cabeza de inicio súbito, de intensidad inhabitual y sin causa aparente.
  •   –Sensación de vértigo intenso, inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas inexplicadas, si se acompañan de cualquiera de los síntomas descritos con anterioridad.

Acudir rápidamente al hospital, dentro de las 4 horas y media, es vital ya que reduce la mortalidad y las secuelas.

Hasta la próxima ¡Salud!

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28 de octubre de 2013

Podemos decir que la prisa es uno de los males de estos tiempos ¿Quién no se ha visto enredado en ella?

Pero hay personas que viven instaladas constantemente en las prisas.

Se me ha ocurrido el siguiente acróstico con las letras de la palabra PRISA

P Personas

R Rápidas

I Insatisfechas

S Siempre

A Activas

Cual malabaristas, que cada vez tienen más pelotas en la mano, están así como pueden  haciendo mil y un contorsionismo, estirándose y requeté estirándose para poder atender a todas ellas. De cara al público son personas muy vistosas,  pero por dentro están hartas de tanto malabarismo.

Ya se sabe que las prisas constantes no son buenas para la salud, alguno de sus efectos dañinos son los siguientes:  Hipertensión arterial, enfermedades cardiacas ( incluido el temido infarto de miocardio) aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, fatiga, diabetes, úlceras de estómago y duodeno, impotencia, pérdida de deseo sexual, disminución de la fertilidad, interrupción de la menstruación o alteraciones en su ritmo, aumento en la susceptibilidad a enfermedades, falta de memoria y de concentración, cefaleas, caída del pelo, acné, depresión  o ansiedad, obesidad o sobre peso, envejecimiento prematuro. ¿Qué más queremos?

La persona montada en la prisa no solamente se está haciendo daño a ella misma sino también a los que la rodean. La familia de un “Don/Doña prisas” sufre mucho: sufre muchas ausencias, cuando  se siente que no está ahí ese padre- madre-esposo-esposa cuando se le necesita, y porque además imponen un ritmo de vida muy rápido. Todo esto a la larga se traduce en múltiples y diferentes problemas familiares que no compensan ni por asomo todo lo que las prisas prometían dar.

El tratamiento que se me ocurre es bajar la velocidad de nuestra vida. A mi mente acuden aquellas palabras sublimes que dijo Jesús a una” prisas”:” Marta, Marta afanada y turbada estás con muchas cosa pero solo una es necesaria”.  Esto  se encuentra, por si lo quieres leer,   en  Lucas capítulo 11 versículos 38 a 42 y lo considero el tratamiento perfecto para el mal de las prisas que nos aqueja.

Hasta la próxima ¡Salud!

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09 de octubre de 2013

El maravilloso mundo de las vitaminas nos depara algunas curiosidades que no me resisto a comentar.

Por ejemplo una de las que más me llama la atención es que la Vitamina K2, que tiene que ver con la coagulación de la sangre, es sintetizada en nuestro interior por las bacterias intestinales que tenemos en el tubo digestivo, (este es uno de los muchos servicios que nos prestan estas bacterias).  La razón por la que un recién nacido puede tener problemas de coagulación, y es necesario administrarle esta vitamina mediante una inyección, es porque todavía su tubo digestivo no ha sido colonizado por estas bacterias y habrá que esperar unos días a que  lo colonicen y empiecen a fabricar esta vitamina.

Otra de las cosas que más me sorprenden  es que la vitamina D, que más que una vitamina es una hormona, la podamos sintetizar en la piel si la exponemos a una cantidad suficiente de luz solar, y se calcula que es suficiente con la radiación que nos dé en manos y cara durante unos veinte minutos al día.  ¡Toda una maravilla! 

Otra curiosidad es que normalmente asociamos las vitaminas al mundo vegetal, pero  hay una vitamina que no se encuentra en el reino vegetal, porque los vegetales no la utilizan ni la producen y es la vitamina B 12,  por eso los vegetarianos estrictos pueden presentar déficit de esta vitamina si no toman las medidas oportunas.

Habría muchas más curiosidades, pero no caben todas en este pequeño espacio, así que para terminar me gustaría comentar algo que tiene que ver con una mala utilización de los recursos alimentarios. Hay dos enfermedades, el beri-beri  por falta de vitamina B1 o tiamina, y la pelagra por falta de vitamina B3 o niacina;  que no llegarían a producirse  si al ser humano no le hubiera dado por descascarillar los granos de los cereales, por ejemplo el arroz,  y se tomarán integrales, como los presenta la naturaleza;  es una pena que una vez más el hombre por su mala praxis provoque enfermedades que no se producirían de hacerse las cosas correctamente.

Hasta la próxima ¡salud!

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18 de septiembre de 2013

¡No hay mujeres feas solo perezosas!

Es lo que decía Helena Rubinstein, una mujer que de eso sabía mucho.

Desde que oí esta frase me ha hecho pensar mucho y creo que tiene razón.

 Esta adelantada de su época, que de la nada hizo todo un imperio económico, también recomendaba que para estar guapa había que  hacer ejercicio, dejar de fumar y seguir una dieta adecuada. Me gusta ver que asociaba la belleza a la vida saludable, la felicito porque muchas personas no ven esta asociación.

Y aunque han pasado muchos años desde que “Madame Rubinstein” dijera esto, son principios que hasta la fecha nos pueden ayudar a potenciarla belleza natural que todas llevamos dentro. Y no se trata de pintarse y repintarse, porque casi siempre lo natural es lo más hermoso, sino de dedicarnos tiempo a arreglarnos, a sacar todo lo bonito que tenemos y a potenciarlo con el cuidado de nuestra salud.

También se me ocurre añadir que: “La cara es el espejo del alma”. Para esto Doña Helena no tenía ningún producto, pero los hay,  como ese que pone la Biblia “el corazón alegre hermosea el rostro” ¡y qué verdad es!, porque como yo digo: No hay mejor maquillaje que un toque de alegría.

Esa alegría del corazón es el mejor de los cosméticos, el más económico, el más duradero, el más satisfactorio. Y para mí  esa alegría, la auténtica alegría, porque de esto también hay sucedáneos, solo se encuentra en Jesús.

Hasta la próxima ¡Salud!

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08 de agosto de 2013

Ya que estamos en pleno agosto me gustaría dedicar un a entrega a la estación en la que nos encontramos.

Si algo caracteriza al verano es el sol, que nos da luz y calor a raudales, los días son muy largos,  permitiendo  muchas horas de actividad.

Actualmente el verano se asocia a vacaciones, descanso, desconexión del trabajo rutinario. Los afortunados que pueden se van de viaje, hay personas que “veranean” en la playa,  otras en la montaña, y otras e los más recónditos lugares a lo largo y ancho de toda la tierra.

Pero no siempre fue así. Cuando el ser humano estaba ligado a la tierra y sus tareas, el verano era la época del año de más trabajo.

Así, por ejemplo, era  la época del esquileo de las ovejas. Además con el brote estival de hierba las vacas daban leche, y había que hacer mantequilla  y queso con los que disfrutar de leche en el  invierno.

El verano también lleva aparejado el inicio de la cosecha,  empezando por la del heno para alimentar a los animales, siguiendo con  la de la cebada y terminando con la del trigo,  que representa  la culminación del año agrícola, de ahí el dicho: “Pasó la siega, terminó el verano”.  Después viene  la trilla en la que se separa  el grano de la paja.

El verano también es la época en la que se recogen las frutas, las bayas silvestres y en algunos lugares empieza la vendimia con la recolección de las uvas y la elaboración del vino.

Como podemos ver el verano no era una época de descansar, sino todo lo contrario, en todo caso se podía pensar en el descanso en los meses de invierno,  en los que una vez acabadas todas las tares, se podía disfrutar de los resultados de las faenas de todo el año. Pero la continua separación  del hombre de la tierra, ha hecho que todo esto quede distante para muchísimas personas en la actualidad.

Pero bueno,  no está de más saber de dónde venimos porque siempre podremos aprender algo.

Hasta la próxima ¡Salud!

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