Me gustaría dedicar esta entrada a todas las personas que tienen el Síndrome del Intestino Irritable. Tal vez ya te lo han diagnosticado, tal vez te lo están diagnosticando, y todavía no tienes el diagnostico, en cualquier caso este post va para ti.
El Síndrome del Intestino Irritable (SII), llamado anteriormente Colon Irritable, es la enfermedad gastrointestinal más común. Se da en los países industrializados, con un alto ritmo de estrés y bajo consumo de fibra en la dieta.
Afecta principalmente a mujeres jóvenes o en la edad media de la vida.
Los síntomas que puede producir son muy variados, pero los principales son: Dolor abdominal, y alteraciones del ritmo intestinal en forma de diarrea o estreñimiento o una tercera forma que combina diarrea y estreñimiento.
Hay pacientes que tiene una diarrea crónica que empeora por la mañana obligándole a hacer tres o cuatro deposiciones líquidas, al levantarse o después del desayuno, encontrándose el resto del día bien.
Otros pacientes tienen estreñimiento crónico acompañado de dolor abdominal, que se alivia al expulsar los gases o las heces.
Un tercer grupo de pacientes tiene la forma alternante con diarreas y estreñimiento.
La enfermedad cursa con periodos de “calma” y otros de” crisis” donde por la causa que sea, a veces desconocida, a veces claramente asociada a momentos de gran estrés psicológico, se desencadena una crisis, en la que hay gran dolor abdominal acompañado de diarrea o de estreñimiento.
Si la persona todavía no ha sido diagnosticada, puede ir varias veces a los servicios de Urgencia en busca del tratamiento y diagnóstico oportuno, tarea a veces un tanto difícil, que desespera al enfermo y a sus familiares.
El diagnóstico del SII es, además de por la clínica, por exclusión, al no poderse demostrar ninguna otra enfermedad.
Pero cuando llega este importante momento, en el que te dicen: “Lo que tienes es un colon irritable”, ya se ha dado un paso importantísimo, porque a partir de entonces tú puedes empezar a conocer tu enfermedad, paso indispensable para convivir con ella.
Porque el SII en una enfermedad crónica con la que hay que aprender a vivir, no va a poner en peligro tu vida, no es contagiosa, no es heredable, ni va a desarrollar un cáncer, pero si va a afectar tú calidad de vida.
Una buena relación con tu médico va a ser fundamental. El te pondrá el tratamiento que más encaje con tu clínica, porque no hay un medicamento específico.
Como está demostrado que la ansiedad es uno de los factores que la afectan negativamente, en estos casos siempre me viene a la memoria ese versículo de la Biblia que dice “Echando toda vuestra ansiedad sobre Dios porque él tiene cuidado de vosotros”. Es un buen ansiolítico, por si lo quieres considerar.
Hasta la próxima ¡Salud!
















